Hasta un servidor ha llegado un muy especial ejemplar de dieciséis páginas, incluido en los archivos de la Biblioteca Nacional de España, impreso y encuadernado sobre las solemnes funciones religiosas que se oficiaron en la Semana Santa de 1842. Este, según se señala, era propiedad de la Hermandad del Santo Entierro de nuestra ciudad y fue editado por la Imprenta de la Revista Médica.
Quedan detallados en esta crónica, para mayor conocimiento y esplendor de la misma, algunos de estos pormenores. Asimismo se hará entrega de una copia para que rece en los archivos de nuestra Venerable y Antigua Hermandad.
Su primera página, contiene una referencia sobre los predicadores que llevarían a cabo el Setenario en la ciudad. Así se hacía especial acentuación sobre la tradicional indulgencia plenaria que se concedía por cuarenta días, siempre y cuando se estuviera poseído de verdadera devoción y se rezaran las tres correspondientes “Salves a la Virgen”.
Una segunda parte recogía la reseña histórica de la misma Cofradía, que recogemos en la citada entrada. Llama la atención de sobremanera la disposición que llevaría el cortejo en la calle ese año. La descripción del mismo, nos traslada a un imaginario viaje a lo largo de los tiempos, una mirada a nuestra propia historia reflejada en el buen gusto y en los cuidados detalles.
![]() |
| Portada del librito, B.N.E. |
Abrirá esta una escuadra de gastadores, y continuará el orden siguiente:
Un cuerpo de procesión: la Cruz de mano, insignias de las Cofradías convidadas, y el Estandarte de la Hermandad.
Un paso que representa NUESTRO DIVINO REDENTOR, en el acto de ser desprendido de la Cruz, y de recibir su Sagrado Cuerpo en sus brazos compuesto de Sres. Nazarenos con cirios: uno de estos tocará el clarín cubierto de gazas con banderolas pendientes su Amantísima Madre María Santísima. Dos Sres. convidados con varas de gobierno dirigirán esta parte de la procesión.
Seguirá el guion de la Hermandad acompañado de un cuerpo de Sres. Nazarenos, de los cuales uno tocará el clarín.
El paso que representa el Monte Calvario, en cuyo centro se eleva la SANTA CRUZ: sobre sus brazos se apoyan dos escalas de descendimiento plateadas. Los Sres. segundo Mayordomo y primer celador llevando varas de gobierno, dirigirán esta parte de la procesión.
Un cuerpo de Sres. Nazarenos con cirios, uno de estos tocará el clarín. Ocuparán el centro varios de la misma vestidura llevando los atributos de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
La Cruz Parroquial con sus acólitos y ciriales: sacerdotes con sobrepellices y estolas negras, y un coro contando el Salmo.
El paso Sepulcral, con caídas de terciopelo bordadas de plata. Una peana construida con delicado gusto sostendrá la urna cerrada de cristales, que contiene el CUERPO DE NUESTRO SEÑOR. Esta se halla perfectamente adornada, y en su parte superior se eleva un grupo de ángeles de bella escultura. A los lados del paso marcharán cuatro individuos vestidos de Soldados Romanos, representando la guardia colocada en el Santo Sepulcro, para impedir fuese estraído el Sagrado Cadáver.
El palio de terciopelo negro guarnecido de plata, cuyas varas serán llevadas por Señores Sacerdotes con sobrepellices y estolas negras.
Una escolta será dirigida por los Sres. Hermano mayor y primer Mayordomo.
Un guion de terciopelo, con varios emblemas de plata, y en su centro un escudo también de plata con la efigie de NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD.
Seguirá el duelo, en que irán los Sres. convidados que gusten concurrir para solemnizar este acto piadoso.
En este trozo de la procesión irá el coro de Ángeles.
La Imagen de Nuestra Santísima Madre de la SOLEDAD colocada sobre una primorosa peana que descansa en las andas adornadas con caídas de terciopelo negro, con escudo bordado y galón de plata.
Esta venerada Efigie, cuyo rico y precioso manto de terciopelo fue renovado el año próximo pasado por la piadosa generosidad de las Señoras Hermanas y Devotas de esta Cofradía, está cubierta por un palio o dosel también de terciopelo y plata.
El Sr. Gefe Superior político, Prioste de la Hermandad, presidirá la procesión.
Cerrará esta una compañía de cada uno de los cuerpos de la guarnición y de la Milicia Nacional de esta plaza con armas a la funerala, tambores y bandas de música a la cabeza.”
Por último se menciona, que “tiene la satisfacción de que el dignísimo Prelado de esta Diócesis, asistirá en la procesión acompañado del Señor Dean, y Señor Arcedano, desde Santa María a la Iglesia Catedral”.
Bajo el nombre de Estación, aparecían las calles de su recorrido, las cuales citamos: Salida del Convento de RR.MM. Concepcionistas de Santa María al Campo, Calle San Juan de Dios, Plaza de Isabel II, Calle de la Pelota, Plaza de las Tablas a la Santa Iglesia Catedral, Cale Marrufo, Plaza de Santiago, Calle Compañía, Id. De Santiago, Id. De Bilbao, Calle de Candelaria, Calle de las Descalzas, Plaza del Palillero, Calle de la Novena, Calle Ancha, Id. Ancha, Plaza de la Constitución alrededor, Calle de Murguía, Plaza de Orta, Calle del Beaterio, Id. del Baluarte, Id. del General Riego, Plaza y calle de San Agustín, Calle de Guanteros, Id. Nueva, Plaza de Isabel II, Calle de San Juan de Dios, Id. de Santa María a su Templo.
![]() |
| Foto extraida de la web "gentedecadiz.com". |
Acaba este ejemplar, con una hermosa y sentidísima plegaria al Señor Yacente, obra de D. Fermín de la Puente Apecechea, con la cual acabamos esta breve pero seguro interesante reseña historicista.
AL SEPULCRO DEL SEÑOR
¡Consumado está ya! Los Cielos giman!
Volvió ya el árbol de la cruz el peso…
Muere el Sol, los cadáveres a animan
de tanto horror al impensado esceso.
¡No pidáis que las lágrimas repriman!
Sonó ya de la Madre el postrer beso;
Y la urna a aquel por quien la vida vive,
ensangrentado, exánime recibe.
¡Paso le dad, atribuladas gentes,
partidos de dolor los corazones!
Al polvo hundid las abatidas frentes
¡¡¡Pedid, si perdón hay, vuestros perdones!!!
Mas le tendrán las súplicas dolientes
sabedlo y esperad generaciones.
¡Ese Dios que miráis cadáver yerto,
por amor de los hombres está muerto!



No hay comentarios:
Publicar un comentario