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| Foto extraida de la web oficial de dicha Cofradía, "nazarenodesantamaria.com", |
ANÉCDOTAS DE LA PROCESIÓN DEL NAZARENO
A fines del siglo XVII los hermanos de esta Cofradía lucían
ya capas largas; y acordaba la salida de la Procesión en el Cabildo General de
febrero o marzo, había de darse cuenta a la del Stmo. Cristo de la Columna, por
la fraternidad de ambas Cofradías.
Las ocho insignias de la Hermandad eran en 1700 llevadas por los Escribanos de número, Hermanos Natos, que alteraban en la procesión para evitar el cansancio. Se consideraba esto como un gran honor y el reparto de ellas se hacía en el Cabildo con toda solemnidad.
En 1726 comunicó el Sr. Obispo a la Cofradía que no consentiría el uso de capirotes a los Hermanos y para dar ejemplo de que todos estén descubiertos, él iría en la procesión con una campanilla.
Dispuso también que los instrumentos de la Pasión los llevaran unos niños con túnicas moradas y de no encontrarse éstos, enviaría ocho Eclesiásticos con sobrepellices.
Para corresponder a estas diferencias, salió la Cofradía con MIL CIRIOS. Contribuyendo a este gasto los Escribanos, los Armenios y el representante de la Nación griega Don Juan Clat. A la salida de la procesión se tiraron cohetes.
A mediados del pasado siglo salía la procesión a las tres de la madrugada y los penitentes con las caras cubiertas. En 1864 estuvo la procesión en la calle once horas y media y figuraban en ella además de las Comisiones de las Cofradías de Santo Entierro, Columna y Descendimiento, una Delegación de S.M. la Reina.
El Jueves Santo de 1905, día 20 de abril, el itinerario que siguió la procesión del Nazareno y que salió a las cinco de la tarde de la Iglesia de Santa María, fue el siguiente: Campo de Sur, calle de San Juan de Dios, plaza de Isabel II, Alonso el Sabio a la Santa Iglesia Catedral donde hará estación. Salida de la Catedral, calle Prim, Topete, Guerra Jiménez, San Miguel, Duque de Tetuán, plaza de la Constitución (centro), Cánovas del Castillo, San José (izquierda), San Pedro, Sagasta, Cánovas del Castillo (izquierda), Valverde (derecha), José del Toro (izquierda), Rosario (derecha), plaza de Mendizábal, Sánchez Barcaiztegui, San Francisco (derecha), Duque de la Victoria, plaza de Isabel II, Sopranis, Botica, Cárcel, Santa María a si templo.
En la procesión figuraban los pasos del Titular con la Magdalena, y los de la Verónica, San Juan y la Santísima Virgen, como asimismo las insignias y sección de penitentes de la Cofradía de la Columna.
Y también, como nota curiosa, vamos a reseñar el itinerario que siguió la Cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora del Mayor Dolor que salió a las seis de la tarde de la Iglesia de San Agustín, el día 21 de abril de 1905. Viernes Santo: salida de San Agustín, San Francisco(derecha), Cristóbal Colon (derecha), Cobos (izquierda) a la Santa Iglesia Catedral para hacer allí estación. Salida de la Catedral, Alonso El Sabio, Plaza de Isabel II, Duque de la Victoria, Sánchez Barcaiztegui (izquierda), plaza de Mendizábal, Santo Cristo, plaza de Castelar, Montañés, Columela (derecha), José del Toro (izquierda), Valverde (izquierda), Aranda (derecha), Duque de Tetuán, San José (derecha), Cánovas del Castillo (derecha), Valverde (izquierda), Beato Diego de Cádiz, Doctor Zurita (derecha), Pedro Conde (derecha): Argantonio, Alcalá Galiano (derecha) y San Francisco (izquierda) a su templo.
En el año a que nos venimos refiriendo (1905) uno de los periódicos que entonces se publicaban, entre las reseñas alusivas a la Semana Santa y más concretamente, al Jueves Santo, decía así:
“Sale hoy del Convento de Santa María la popular procesión del NAZARENO, el ídolo de aquel barrio y una de las imágenes que mayor adoración tiene en Cádiz.
Aquella severa figura del Nazareno, que no parece abrumada por el peso de la Cruz, sino por el oro y los bordados de sus vestiduras y las ricas coronas que soporta el sagrado madero de brillante concha, demuestran cumplidamente la piedad y el fervor que se le profesa: sin la procesión de hoy, la Semana Santa no tendría apenas resonancia en aquellos barios. – Allí la piedad y el culto, necesitan las manifestaciones externas y las explosiones de fervor no ofrecen allí el aspecto de la súplica silenciosa y callada. Por eso, cuando se ve aparecer la imagen del NAZARENO, entre la multitud se eleva respetuoso murmullo de admiración y la saeta domina de repente sobre todos los ecos y expresa los sentimientos íntimos, y parece que canta el poema de aquel Jesús al que tantas afrentas se le hicieron, y ese cantar se convierte en rezo, súplica y en plegaria”.
Podríamos repetir, en nuestros días, las mismas palabras pronunciadas en 1905.
JESÚS RAMOS MARTÍN
Las ocho insignias de la Hermandad eran en 1700 llevadas por los Escribanos de número, Hermanos Natos, que alteraban en la procesión para evitar el cansancio. Se consideraba esto como un gran honor y el reparto de ellas se hacía en el Cabildo con toda solemnidad.
En 1726 comunicó el Sr. Obispo a la Cofradía que no consentiría el uso de capirotes a los Hermanos y para dar ejemplo de que todos estén descubiertos, él iría en la procesión con una campanilla.
Dispuso también que los instrumentos de la Pasión los llevaran unos niños con túnicas moradas y de no encontrarse éstos, enviaría ocho Eclesiásticos con sobrepellices.
Para corresponder a estas diferencias, salió la Cofradía con MIL CIRIOS. Contribuyendo a este gasto los Escribanos, los Armenios y el representante de la Nación griega Don Juan Clat. A la salida de la procesión se tiraron cohetes.
A mediados del pasado siglo salía la procesión a las tres de la madrugada y los penitentes con las caras cubiertas. En 1864 estuvo la procesión en la calle once horas y media y figuraban en ella además de las Comisiones de las Cofradías de Santo Entierro, Columna y Descendimiento, una Delegación de S.M. la Reina.
El Jueves Santo de 1905, día 20 de abril, el itinerario que siguió la procesión del Nazareno y que salió a las cinco de la tarde de la Iglesia de Santa María, fue el siguiente: Campo de Sur, calle de San Juan de Dios, plaza de Isabel II, Alonso el Sabio a la Santa Iglesia Catedral donde hará estación. Salida de la Catedral, calle Prim, Topete, Guerra Jiménez, San Miguel, Duque de Tetuán, plaza de la Constitución (centro), Cánovas del Castillo, San José (izquierda), San Pedro, Sagasta, Cánovas del Castillo (izquierda), Valverde (derecha), José del Toro (izquierda), Rosario (derecha), plaza de Mendizábal, Sánchez Barcaiztegui, San Francisco (derecha), Duque de la Victoria, plaza de Isabel II, Sopranis, Botica, Cárcel, Santa María a si templo.
En la procesión figuraban los pasos del Titular con la Magdalena, y los de la Verónica, San Juan y la Santísima Virgen, como asimismo las insignias y sección de penitentes de la Cofradía de la Columna.
Y también, como nota curiosa, vamos a reseñar el itinerario que siguió la Cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora del Mayor Dolor que salió a las seis de la tarde de la Iglesia de San Agustín, el día 21 de abril de 1905. Viernes Santo: salida de San Agustín, San Francisco(derecha), Cristóbal Colon (derecha), Cobos (izquierda) a la Santa Iglesia Catedral para hacer allí estación. Salida de la Catedral, Alonso El Sabio, Plaza de Isabel II, Duque de la Victoria, Sánchez Barcaiztegui (izquierda), plaza de Mendizábal, Santo Cristo, plaza de Castelar, Montañés, Columela (derecha), José del Toro (izquierda), Valverde (izquierda), Aranda (derecha), Duque de Tetuán, San José (derecha), Cánovas del Castillo (derecha), Valverde (izquierda), Beato Diego de Cádiz, Doctor Zurita (derecha), Pedro Conde (derecha): Argantonio, Alcalá Galiano (derecha) y San Francisco (izquierda) a su templo.
En el año a que nos venimos refiriendo (1905) uno de los periódicos que entonces se publicaban, entre las reseñas alusivas a la Semana Santa y más concretamente, al Jueves Santo, decía así:
“Sale hoy del Convento de Santa María la popular procesión del NAZARENO, el ídolo de aquel barrio y una de las imágenes que mayor adoración tiene en Cádiz.
Aquella severa figura del Nazareno, que no parece abrumada por el peso de la Cruz, sino por el oro y los bordados de sus vestiduras y las ricas coronas que soporta el sagrado madero de brillante concha, demuestran cumplidamente la piedad y el fervor que se le profesa: sin la procesión de hoy, la Semana Santa no tendría apenas resonancia en aquellos barios. – Allí la piedad y el culto, necesitan las manifestaciones externas y las explosiones de fervor no ofrecen allí el aspecto de la súplica silenciosa y callada. Por eso, cuando se ve aparecer la imagen del NAZARENO, entre la multitud se eleva respetuoso murmullo de admiración y la saeta domina de repente sobre todos los ecos y expresa los sentimientos íntimos, y parece que canta el poema de aquel Jesús al que tantas afrentas se le hicieron, y ese cantar se convierte en rezo, súplica y en plegaria”.
Podríamos repetir, en nuestros días, las mismas palabras pronunciadas en 1905.
JESÚS RAMOS MARTÍN
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| Foto que acompañaba dicho artículo en la revista Estandarte. |


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