martes, 30 de mayo de 2017

COFRADÍAS EN CÁDIZ EN EL PERIODO DE LAS DEMORTIZACIONES.

Extracto del documento de Hermandades y Cofradías existentes en Cádiz en 1834.
Quizás el periodo más convulso y complicado para las cofradías gaditanas, llegó en el primer tercio de la época decimonónica, marcado sin lugar a dudas por las desamortizaciones producidas a las iglesias y que comienzan en 1833.
Con respecto a este concerniente, se pide a este Ayuntamiento por parte de los subdelegados del Gobierno, un listado de las Hermandades y Cofradías existentes en la ciudad.
Adjuntamos copia del escrito con fecha 21 de agosto de 1834, encontrado en el Archivo Histórico Municipal de Cádiz y certificado por el secretario de este consistorio, donde se detalla el listado de las mismas del año 1834.
Cipriano González Espinosa, Caballero de la N. y distinguida orden española de Carlos Tercero, del Consejo de S. M. su Secretario honorario y efectivo del Excmo. Ayuntamiento de esta Ciudad.
Certifico: que en el boletín oficial numero sesenta y siete consta la circular siguiente.
Siguiendo la letra de la instrucción para el Gobierno de los Subdelegados de fomento es un deber de la administración tomar en conocimiento exacto de las Hermandades y Cofradías que existen, con autorización ó sin ella, en los respectivos pueblos de cita Provincia, porque sin el es imposible cumplir lo que en la misma se les encarga sobre reuniones y formación de reglamentos, en la que debe intervenir la autoridad que me está confiada. Al intento me dirijo a V. S. S. para que en el termino preciso de quince días pasen a mi poder una razón de las clases referidas hay en ese pueblo, manifestándome las que han obtenido autorización superior, expresandose cual sea esta, en que año y bajo que bases ó estatutos fue aprobada, los fondos con que cuenta cada una, en que consisten y los gravamenes o cargas que pesan sobre ellas, para que reunidos todos los antecedentes pasen a la vista a los fines que corresdpondan. Yo confío en el acreditado celo de V. S. S. que no retardaran este servicio, y que no daran lugar a reiterar esta orden, en cuyo exacto cumplimiento se interesa mucho el mejor servicio de S. M ., el bien y felicidad de los pueblos que me estan confiados para su mejora en todos los ramos de la administracion civil.  
Cádiz veinte y uno de Agosto de mil ochocientos treinta y cuatro. José Domingo de Vidart.
Y vista en Cabildo de hoy se ha comunicado para proporcionar la razon circunstancia de que se pide a los Sres. D. Rafael Solis y D. Antonio Gargallo.
Cadiz veinte y siete de Agosto de mil ochocientos treinta y cuatro. Cipriano Gonzalez Espinosa.

- HERMANDAD EL PILAR.
Juan Manuel Herrera, su protector.

- DESAMPARADOS.
Braulio Gil, Mayordomo.

SANTO DOMINGO.
- MISERICORDIA.
Lorenzo Mendº.
- DULCE NOMBRE DE JESUS.
Felix Sanchez.
- N. S. DEL ROSARIO.
Nicolas Guardera.

MERCED.
- ESCLAVITUD DE N. S. DE LA MERCED.
Francisco Antacho, Mayordomo.
- AVE MARÍA.
Estevan de los Reyes, Mayordomo.
- CONCEPCION.
Antonio Nuñez, Mayordomo.

SANTA MARIA.
- NAZARENO.

Manuel Derqui, Mayordomo.
- N. S. DE LA SOLEDAD.
Antonio Gonzalez, Mayordomo.

SAN JUAN DE DIOS.
- SAN LAZARO.
Domingo Cobo, Mayordomo.

CONVENTO DE LOS DESCALZOS.
- N. S. DE LAS MERCEDES.
Alcalde del Gremio de Zapateros.
- N. S. DE LAS CABEZAS
Antonio Gonzalez.
- SAN FRANCISCO DE PAULA.
Antonio Gonzalez.

PARROQUIA DE SAN LORENZO.
- N. S. DE LOS DOLORES.
Francisco de Paula, Mayordomo.
- N. P. JESUS DE LOS AFLIGIDOS-
Cayetano Gotall.

HOSPITAL DE MUJERES.
- N. S. DEL CARMEN.
Juan Vizcaino.

HOSPITAL REAL.
- PODER DIVINO.
Vicente García.

SAN FELIPE NERI.
- CORAZON DE JESUS.
Tomás ¿Vantia?.

SAN PABLO.
- SAGRARIO.
Juan ¿Alvarez?
- ECCE HOMO.
Juan Lasida.

SAN ANTONIO.
- SAN PEDRO.
Juan del Corral.
- COLUMNA.
Jose Sanz Escalona.

- PATROCINIO.
Mariano Tajueco.
- REFUGIO.
Alonso Almanza.

CONVENTO DEL CARMEN.
- SEÑOR DE LA PIEDAD.
Pascual Merelo.
- N. S. DEL CARMEN.
Joaquín Viaña.
- BENDICION DE DIOS.
Juan Lasida

PARROQUIA DEL ROSARIO.
- PECADO PORTAL.
Bartolomé Pongilioni.
- N. S. DE LOS ANGELES.
Antonio Serrano.
- N. S. DE LAS NIEVES.
Antonio Molina.
- N. S. DE LA SALUD.
Tomás Gani.
- SANTOS PATRONOS.
Cura de la Parroquia.
- SANTISIMA TRINIDAD.
Joaquín Díaz. Tente. Cura.

SAN FRANCISCO.
- VERA CRUZ.
Manuel Victor.
- REMEDIOS.
Joaquín Soler.

SAN AGUSTIN.
- HUMILDAD Y PACIENCIA.
Nicolás Casaminuaga.
- N. S. DE GRACIA.
Juan Gutierrez de las Cestas.
- SAN NICOLAS.
Bonifacio Bezienes.
- N. S. DE LA CORREA.
R. P. Fray Jose Juan Gonzalez.

CONVENTO DE LA CANDELARIA.
- DESCENDIMIENTO.
Antonio Molina.
- LOS MILAGROS.
Sebastian Jozo.
- SAN JOSE.
Juan Campero.
- SANTA LUCIA.
Josef Segovia.

CONVENTO DE LAS DELCALZAS.
- PRENDIMIENTO.
Juan  de Montes.

IGLESIA CATEDRAL.
- ESCLAVITUD DEL STMO.
Luis del Olmo.
- DE LOS GENOVESES.
Casa de los Picardo.

CAPILLA DE LA PALMA.
- Capilla de este nombre.
Ramon Horré.

CAPILLA DE LA PASTORA.
-La de este título.
Luis del Olmo.

HOSPICIO.
- CARIDAD.
Marqués de Casa Rabago.

CUNA.
- N. S. DE BELEN.
Rafael Rendón.

POPULO.
- MERCADERES.
Alfonso Lapesa.


1841, PETICIÓN DE CABILDO EN LA ARCHICOFRADÍA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR.

A.H.M.C.

Como apunte informativo, rescatamos este documento dirigido al Excmo. Ayuntamiento de la ciudad, en el que se solicita por parte de esta antigua Hermandad, la celebración de Cabildo para elección de su junta.
Adjuntamos texto íntegro:
Los individuos, que subscriben, antiguos hermanos de la Archicofradía titulada Resurrección del Señor, y María Santísima advocación del Patrocinio, establecida en su propia Capilla, cita en la Parroquia de San Antonio, y aprobada por el Supremo Consejo de Castilla, con los demás requisitos necesarios como consta de sus Estatutos: a Vs. Con el debido respeto exponen:
Que deseosos su Cofrades, de celebrar Cabildo general, a fin de remplazar las vacantes de Oficiales, y continuar dando culto a las Efigies, con solo, las limosnas que los hermanos voluntariamente contribuyen mensualmente, solicitan se digne Vs. Dar su consentimiento para el efecto, autorizando la Junta, o dando Comisión a qual quiera persona de su agrado que designe día y hora en esta virtud.
Suplican a Vs. Acceda a sus peticiones por cuyo favor vivirán reconocidos
Cádiz, julio a 29 del 1841
En las firmas adjuntas en el documento, se pueden leer los nombres de los Sres. Mariano ¿Tajuero?, José Mª González, Juan Estevan Aragón, Luis Antonio Morales y José Mª Llavero.  

miércoles, 30 de marzo de 2016

LA MARCHA FÚNEBRE COMO ACOMPAÑAMIENTO MUSICAL EN LOS CORTEJOS PROCESIONALES GADITANOS (I).





 No tenemos datos a ciencia cierta de cuando fue la incursión de la banda de música asistiendo a un cortejo procesional. Existe si, la constancia fidedigna de este tipo de formaciones con una plantilla más reducida de instrumentos que la actual ya en cortejos de finales del siglo XVIII. Concretamente y por citar tan solo un somero ejemplo, valga aquel pago que aparece reseñado entre los "Gastos de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno", en la cuaresma del año 1796, en el que se expenden 180 reales de vellón “A la tropa y música de esta que asistieron a la Procesión por vía de gratificación” 1.   
Tampoco a ciencia cierta, sabemos ni cuándo ni cuáles serían aquellos primeros momentos en que se dejaran oír las primeras marchas lentas destinadas a dicho fin. Son muchos los interrogantes aún, y quizás, nunca los lleguemos a conocer. Muchos de estos factores, vienen determinados  por la inestabilidad política a lo largo de este siglo y los decretos, reglamentaciones u otros comunicados de los más reformistas del clero, que veían con enojo como un movimiento como el romanticismo italiano, se instalaba y hacía fuerte dentro y fuera de los templos:

Más que la pompa y magnificencia de estas señales exteriores se ordene al entretenimiento o diversión del pueblo, más bien que a fomentar su devoción, es cosa nueva e inaudita en la Iglesia.(…) Todo lo que ayuda más al entretenimiento que a la devoción del pueblo, no pertenece al culto establecido por la Iglesia. 2.
  
Dejando esta puntualización en un segundo plano, ya que necesitaría de otro espacio, podemos centrarnos en la puesta en valor de lo conocido, gracias a diversos estudios realizados en archivos y bibliotecas de la geografía española.
La primera existencia de la cual tenemos constancia en la prensa escrita de la música bandística acompañando a una procesión, la encontramos – hasta las investigaciones llevadas a cabo – en la procesión de los Afligidos de 1850, sin dato alguno del tipo de composición que se interpretaba. Así, el periódico "El Comercio" de 27 de marzo, reseñaba lo siguiente:
Hoy a las tres y media de la tarde se hallará a las puertas de la iglesia parroquial de San Lorenzo un oficial y treinta hombres, con la música del tercer Regimiento de Artillería, para acompañar a la procesión que sale de dicha iglesia.   
Uno de las más interesantes documentaciones sobre este respecto, ha sido sin lugar a dudas el fondo musical hallado  en el "Archivo Histórico Municipal de Cádiz". El mismo, recogía en forma de marcha y en unas cincuenta cajas de partituras, parte de la historia más floreciente y ancestral de nuestra música procesional. Este importante legado, procedente de la extinta Banda Municipal, junto a la prensa y a diversa documentación recogida en otras publicaciones, nos lleva a vislumbrar un relato casi completo de los repertorios que sonaron en la ciudad desde el último tercio del siglo XIX hasta prácticamente nuestros días. Debemos hacer especial mención a la importancia militar de nuestra Plaza aún durante el decimononio, Este factor hacía que Cádiz junto con a Sevilla y Córdoba, formaran un triunvirato imprescindible como se está demostrando en las investigaciones llevadas a cabo a lo largo de estos últimos años. Así, algunos de los más ilustres músicos mayores al cargo de las por aquellos entonces llamadas Músicas, pasaban largo tiempo guarneciendo en la ciudad. Es este el pequeño apunte que vamos a imaginar en forma de recorrido musical, rememorando algunos de estos momentos.
Las marchas más antiguas de las que existe constancia en esta colección, llevan algunos títulos como El Llanto y El Sepulcro, copias fechadas a 7 de junio de 1872 por José Pérez Rúa, verdadero recolector de la mayoría de ellas, gran copista y que fuera director a primeros del siglo XX de la Banda del Hospicio.

El Sepulcro y El Llanto, las dos marchas fúnebres más longevas datadas
 en la colección del Archivo Histórico Municipal de Cádiz, fechadas en
Cádiz a 7 de julio de 1872.

La primera de ellas, pertenece al músico militar afincado en Madrid José Gabaldá y Bel, uno de los primogénitos de este tipo de composiciones y propietario  de la revista más antigua de composiciones para banda, “Eco de Marte”. Sobre la segunda, nada sabemos en cuanto a su autoría, pero si comprobamos el día de su recuperación, un asombroso fuerte de bajos que atraviesa su parte central, algo bastante inusual en aquella época.

Anuncio en el periódico La Ilustración Española y Americana
con fecha 8 de octubre de 1874 de la revista de música para
bandas "El Eco de Marte".


Los nombres de estas longevas piezas, por norma general, venían cargados de puro simbolismo, expresando un gran sentimiento de tristeza y dolor. En el “Diccionario de la Música, Explicación y Definición” pág. 122, del musicólogo Antonio Fargas y Soler en 1856, nos encontramos con un significado  muy fidedigno y de la época de la terminología marcha fúnebre: “La que se compone expresamente para acompañar el féretro de un difunto, a quien se tributan fúnebres obsequios conduciéndole al sepulcro. La música de estas marchas ha de tener un carácter triste, patético y el movimiento por la regular es lento. – En las óperas se hace uso también de la marcha fúnebre, cuando lo requieren las situaciones escénicas.”   
Así encontramos en distintas publicaciones periodísticas, la mención de muchas de ellas desde comienzos del siglo XIX. La gran mayoría de ellas, estaban instrumentadas para piano, dejando los arreglos para plantilla de banda, a los expertos en este tipo de arte, que no eran otros que los músicos mayores de los regimientos y batallones del ejército.
Otros ejemplos de este tipo de piezas de antigüedad, los encontramos en un titulado “Libreto de Marchas Fúnebres, Regulares y Pasodobles Fúnebres”, donde por desgracia solo se conservan los papeles para clarinetes, fiscornos y cornetines. Estas composiciones, carecen de título y solamente están reseñadas por su numeración continua, en un número de dos  fúnebres y ocho regulares. Además de este, existen otros de este mismo ejemplo y compuesto para un tipo de plantilla más reducido y de instrumentos exclusivos de viento metal., que en tiempos se conocerían como “charangas”.
Algunos autores de gran estima en este periodo decimonónico, también se hicieron presentes en los repertorios de estas procesiones gaditanas. Marchas como ¡Una Lagrima! de Ramón Roig Torné, ¡Descansa en paz! y ¡Pobre hija mía!, del que fuera maestro de Alabarderos Leopoldo Martín Elexpuru o Descanse en Paz y Una Promesa a la Virgen, del no menos eminente músico Álvaro Milpager Díaz, no solo han sido extraídas de este archivo para su renovada puesta en escena. Alguna de ellas, están incluidas en “Ottocento”, primer trabajo discográfico íntegro e inédito sobre este tipo de longevas marchas procesionales, realizado por la "Banda de Música de Ntra. Sra. de la Soledad de Cantillana".

"Crucifixus", marcha anónima que se encuentra en dicho
Archivo Municipal y de la cuál se muestra el clarinete 3º.

Cádiz, ha contado como hemos expuesto con muchas bandas militares que guarnecían en la zona y que eran utilizadas para acompañar a los cortejos procesionales. Estas peticiones venían realizadas por el Ayuntamiento y venían  a completar  a las formaciones ya existentes en la ciudad; la primera Banda Municipal (llamada por aquellos años de la Municipalidad), fundada y dirigida en 1850 por Manuel Rueda y Remuñán y la del Hospicio Provincial (conocida como la Banda del Hospicio de Santa Elena), que ya existía desde años atrás y que estuvo dirigida principalmente por Miguel Blanco y Marente. Podemos así citar, que en algunos momentos de finales de los setenta del decimononio, han llegado a coincidir hasta cuatro bandas militares, más las dos civiles ya reflejadas 3. Esto hacía, que el trasiego de estos repertorios fuera en aumento en Cádiz, gracias al buen hacer de los grandes copistas existentes.
Así, encontramos otro de los curiosos libretos de este arco de los primeros años ochenta y que bien pudo pertenecer al Regimiento de Artillería a pie, llegado a Cádiz el 19 de enero de 1877. El mismo, dirigido por Ramón Rovira y Delgado, contiene hasta cuatro marchas fúnebres enumeradas y detalladas de esta forma: “6. Vía Crucis (Ramón Rovira), 7. Christus Factus (Eslava), 8. Medea (Anónima), 9. Sepulcro (Anónima).  Sobre el mismo, cabe reseñar algunas puntualizaciones.
La primera de ellas, es realizada por el propio director y dedicada al obispo de la Diócesis Jaime Catalá y Arbosa, cuyo estreno se llevó a cabo en la Semana Santa de 1882. Aunque exenta aún de grabaciones, sorprendió en su recuperación por la belleza en su melodía y la expresividad de algunos de sus pasajes.
Sobre la segunda, es obvio pertenecerá a  un fragmento de alguno de los misereres compuestos por el maestro Hilarión Eslava e instrumentados para banda. La rítmica de la pieza, es propia de la más pura inspiración de aquella corriente del romanticismo italiano. Está aún en fase de recuperación, aunque si ya revisada a la instrumentación actual.
De las dos restantes, poco que decir en este momento. Las mismas, son actualmente desconocidas, siendo Sepulcro otra marcha distinta a la ya mencionada de Gabaldá. 
Otras marchas compuestas en Cádiz en esta época del último tercio del siglo XIX, nos llegan de la mano del maestro Juarranz al cargo de la banda del tercer Regimiento de Ingenieros. Sin lugar a dudas, hablamos del máximo exponente de esta época en la composición de marchas fúnebres no solo en nuestra ciudad, sino podemos casi aseverar que en toda Andalucía. La majestuosidad de sus melodías, su excelente instrumentación y una depurada contrapuntística, son claros patrones del autor. Su llegada en 1879, tras la boda del rey Alfonso XII con la desafortunada María de las Mercedes de Orleans en Sevilla, transformó el panorama musical de la ciudad. Son innumerables las piezas que compuso en su estancia gaditana, hasta 1882, además de compaginar su trabajo militar  ejerciendo como profesor en la ya nombrada Academia de Santa Cecilia, antiguo conservatorio.
Las marchas fúnebres del autor, de las que tenemos referencias son las siguientes: Marcha Fúnebre Nº 1, Marcha Fúnebre Nº 2 (también hallada en otro libreto bajo el título de Marcha Fúnebre nº 16), ¡¡¡Ha Muerto!!! (1880), Fe Esperanza y Caridad (1882) y La Santa Cruz (posiblemente realizada antes de su marcha a Vascongadas).
En cuanto a la primera de ellas, está aún por recuperarse (muy seguramente en próximas fechas). La Nº 2, se pudo oír en un concierto cuaresmal este año pasado, dando muestras con sus emotivas melodías del encanto que atesoraba.
En cuanto a ¡¡¡Ha Muerto!!!, dedicada por el autor a la festividad del Viernes Santo, no creemos nada mejor que recoger el comentario de Diario de Cádiz, aquel 21 de marzo de 1880. La Iglesia del Carmen, fue testigo en un especial concierto de su estreno, un Domingo de Ramos y tras misa de nueve y media:


Nos referimos a la Marcha Fúnebre titulada Ha Muerto, y compuesta en estos últimos días por nuestro querido amigo el Sr. López de Juarranz, que expresamente la ha dedicado a la festividad del Viernes Santo. Si elogios han recaído siempre sobre el distinguido director de la Banda de Ingenieros por los productos de su fecunda cuanto bien cultivada inteligencia en la música, no deben escasearles aquellos en esta ocasión , porque la citada Marcha Fúnebre reúne cuantas condiciones son necesarias para agradar y dejar satisfechos al auditorio más exigible. Sus pensamientos son bellos y bien desarrollados, la combinación armónica está muy bien entendida, y la estructura y el conjunto general de la obra tienen un sello de originalidad, que es difícil de alcanzar en las composiciones de esta naturaleza.
Otra de sus marchas más notables, es sin duda Fe Esperanza y Caridad, dedicada a las tres virtudes teologales y estrenada también un Domingo de Ramos de 1882. La misma, acompaña de forma habitual a la corporación municipal “bajo mazas” el solemne día de Corpus Christi gaditano hasta la Seo. Tambien es de muy reseñar, que esta composición se interpretaba hasta 1921 – que tengamos constancia -  en el mismísimo Palacio Real todos los Miércoles de Ceniza.
Recogemos la publicación de 3 de abril de 1881 del mismo rotativo:

La procesión de la Virgen de los Dolores, del Venerable Orden Tercero, recorrió ayer Domingo de Ramos las calles de nuestra ciudad a pesar que llovió en algunos momentos. El paso de la Virgen llevaba en su palio dos palmas, una de ellas la que lució el obispo en la procesión de la mañana. El tránsito por la calle Ancha tuvo lugar entre las ocho y las nueve de la noche.
La música de Ingenieros estrenó en dicha calle la marcha titulada Fe, Esperanza y Caridad, original de su director, López Juarranz.

Sobre La Santa Cruz, tenemos constancia de una marcha ensayada por la Banda del Hospicio Provincial. Así se relata su estreno en la ciudad, un 1 de junio de 1884 en el Diario La Palma:

Anoche a las ocho tuvo lugar en la casa Hospicio Provincial la procesión de ofrecimiento de las flores como terminación del mes de María. (…) La música del establecimiento dejó oír por primera vez una bien escrita marcha titulada La Santa Cruz, original de un compositor de Madrid, ensayada escrupulosamente por e, director de la banda señor Blanco.

También, debemos reseñar una Marcha Regular del autor que se recuperó en esta misma festividad del Santísimo en el pasado 2014. Curiosamente, la misma también recibe el nombre en algunas de sus particelas de Marcha Triunfal y no sería nada descabellado que se tratara de la misma que sirvió como himno para la Exposición Marítima celebrada en nuestra ciudad en 1887.
Pocos meses antes de la muerte del maestro en 1897, tuvo su última inspiración para una efigie gaditana, su marcha póstuma ¡Piedad!. La misma, sería realizada en Madrid, cuando dirigía la Banda del Cuerpo de Alabarderos. Las últimas palabras de Juarranz a los músicos de su antiguo regimiento, demuestran el sentimiento tan profundo que tenía por la composición e imagen gaditana
:

“Cuando yo no esté, tocad la marcha ¡Piedad!, que puede que resucite”.
Primera página del guion de ¡Piedad! manuscrita
por el músico Enrique Broca. A.H.M.C.


La pieza, pudo oírse en Cádiz al año siguiente y tras el paso de dicha Cofradía, gracias a la gran gestión del maestro Enrique Broca Rodríguez, que dirigía por aquellos años la Banda del Regimiento de Pavía y que fuera entre otros menesteres uno de los primeros maestros en  la extinta Academia de Santa Cecilia del célebre y afamado compositor Manuel de Falla y Matheu.
Una reseña sobre el importante acontecimiento, de Diario de Cádiz a 13 de abril:

La brillante Banda de Pavía, que dirige el reputado maestro Sr. Broca, invitada a la procesión del Santísimo Cristo de la Piedad, que en el día de hoy hará estación en la S.I.C., tocará la inspirada marcha fúnebre de Juarranz en las calles siguientes: Duque de la Victoria, Rosario, Plaza de San Antonio, Duque de Tetuán y Plaza de Castelar.

Al año siguiente, el mismo director, dejaría oír tras dicho paso otra de sus composiciones de tiempo atrás,
Una Lágrima.

“Música de Pavía: El Sr. Broca, su director, ha arreglado para la banda la marcha fúnebre de Juarranz; dicha marcha es Una Lágrima, un pequeño poema de dolor vertido en el pentagrama, por quien, y esto se sabe en Cádiz, poseía tan profunda inspiración.”
Parte del guión para director de la marcha ¡Una Lágrima!,
publicada en la revista de la época "La España Musical"


Pero no es ¡Piedad! la composición más antigua que nuestras cofradías tienen en dedicatoria. En este apartado, tenemos dos piezas compuestas en los primeros años de aquellos años noventa.
Corría el año 1893, cuando el músico y profesor de la Academia de Santa Cecilia, Eduardo Romero y Gándara, hizo entrega a la Junta de Gobierno de la Cofradía de Ecce-Homo, de una Marcha Fúnebre de su cosecha. En dicho documento, reseñaba con gran modestia por su parte que “poco, muy poco es el mérito de dicha composición, si es que alguno tiene pero veré colmado mi deseo, si esta Corporación se digna en aceptarla”. La instrumentación para banda, como continúa el escrito, estaría asignada al reputado músico mayor Damián López Sánchez, encargado de dirigir las músicas del Regimiento Pavía 48 y Álava 56 (anteriormente denominado 60) de guarnición en la ciudad.
La segunda de ellas, lleva por título Saeta, marcha fúnebre compuesta anteriormente al año 1894, por el músico mayor anteriormente nombrado Damián López y por el que fue elegido meses después Hermano Honorario. Así rezaba en los archivos, según el Boletín de la Cofradía de septiembre de 1943:

De la historia en preparación. 1894 – D. Damián López, Músico Mayor de Álava de esta guarnición, por la composición de una Saeta que se tocaba por dicha banda en la Procesión del Jueves Santo dedicada a Nuestro Titular.  
Marcha "Saeta", partitura de clarinete 1

Como último apunte y dada la extensión permitida, encontramos otra interesantísima reseña en el Diario El Guadalete del día 31 de marzo de 1901. Hacía referencia al repertorio de marchas fúnebres que interpretaría la Banda de Pavía, durante la carrera de la Cofradía de la Coronación de Espinas y Ntra. Sra. de la Aflicción de la localidad jerezana. Entre ellas, se hacía mención a dos compuestas por el referido Enrique Broca; El Nazareno y La Piedad. Curiosamente, en el mencionado archivo gaditano, se recogen dos marchas con estos títulos y con la grafía del citado autor. Dada la vinculación de esta formación y dicho músico con estas dos cofradías, es casi seguro de la dedicatoria a ambas corporaciones gaditanas. Por desgracia, las mismas son  irrecuperables a día de hoy, los escasos papeles hallados unidos al mal estado de los mismos, hacen esperar a un futuro descubrimiento en otra dependencia.
Por el camino, sin tener tiempo para detenernos y aún a falta de muchos datos, quedaron otras también con inspiración a nuestras cofradías e imágenes que quedan reflejadas en el también extinto periódico La Correspondencia de Cádiz de día  2 de abril de 1904. Allí, se cita que tras el paso iba la de música del Regimiento de Pavía que estrenó las marchas fúnebres Santo Entierro, Expiración y Señor del Patio.
Acabamos con una pregunta al aire que trataremos en otra segunda parte (en la que se abarcará la música procesional del siglo XX en la ciudad), a modo de una posible delimitación histórica: ¿Se podría señalar España Llora,  compuesta por Alejandro Contreras Contreras en 1912 tras el atentado del político Canalejas, como la última marcha que compositivamente marque un claro cambio y con ella el final de este periodo dorado gaditano?   

  1. Archivo Histórico Municipal de Cádiz (Colección Semana Santa).
  2. Dominicas, Ferias y Fiestas móviles del año Christiano en España por Don Joaquín Lorenzo Villanueva (Tomo Tercero) 1798. ”Abusos de la Música S.II”,  pág. 63.
  3. Diario El Comercio, 3 de diciembre de 1878. Se citan las bandas de Ingenieros, Artillería, Pavía 50 y la reciente de Soria 9.

LOS PRIMITIVOS TIEMPOS EN LA COFRADÍA GADITANA DE NTRA. SRA DE LA SOLEDAD.

Breve reseña histórica incluida en el "librito" (perteneciente a los archivos de la Biblioteca Nacional de España) de la Cofradía de Ntra. Sra. de la Soledad y Santo Entierro de Ntro. Sr. Jesucristo, impreso y encuadernado por la "Revista Médica" en 1842.
Páginas 4, 5, 6 y 7 del citado.





La Cofradía del Santo Entierro de Ntro. Sr. Jesucristo y Ntra. Madre y Sra. de la Soledad, fué establecida en sus primitivos tiempos en el Convento de S. Francisco, si bien no sea fácil determinar de un modo exacto la verdadera fecha de su fundación, á causa de las vicisitudes que han experimentado los archivos de esta ciudad, señaladamente en el incendio de 1596. Sábese, sin embargo, que fue trasladada a la Ermita de S. Roque, sita donde hoy existen los cuarteles y pabellones del mismo nombre, pudiendo colegirse que esta traslación se verificó por los años de 1637, puesto que en dicha fecha aparece fue concluida su Capilla propia, según se espresa en una lápida hallada entre las ruinas de la Ermita cuando su demolición; pero este sitio, desacomodado y estrecho, se avenía mal con la creciente prosperidad de la Hermandad y con los vehementes deseos de sus cofrades, que anhelaban dar con la solemnidad merecida mas digno culto a tan reverenciadas Imágenes.
Así fué que reunidos en Cabildo para elegir para su Prioste al Exmo. Sr. D. Antonio Pimentel de Prado, Gobernador de Cádiz, acordaron en 25 de Marzo de 1662 colocar las Sagradas efigies en el Altar mayor de la citada Ermita, y dedicar esta igualmente á Ntra. Sra. de la Soledad, según se practicó, conservando en lo sucesivo el nombre de la espresada Soberana Señora en unión con el de S. Roque, que ya obtenía desde su fundación.
Llegada, pues, la Hermandad al alto punto de esplendor que por tantos años habian ansiado sus distinguidos cofrades, y merced á las abundantes limosnas con que este religioso pueblo secundaba sus laudables esfuerzos, pudo ya pensarse en solemnizar con cultos públicos aquellos días que la Iglesia nuestra Madre consagra á la celebración de los altos Misterios de la Redención del mundo; cultos en que la Hermandad desplegaba toda su pompa y magnificencia dignas de tan alto objeto. Al efecto levantábase en medio de la Plaza Mayor un monumento sobre doce columnas que sustentaban una cúpula, bajo la cual se colocaban las andas ó paso sepulcral, cuya Urna era hecha de carey, ébano y plata. Alli las comunidades todas y el Clero secular le cantaban por su orden los Salmos que la Iglesia le aplica en las Tinieblas de aquel día; de tal manera, que llegando la Procesion á la plaza á las ocho de la noche, solia ser la una de la madrugada cuando concluía el acto, durante el cual alumbraban al Sagrado Cadáver multitud de cirios colocados al efecto en el monumento de que se ha hecho mención.
Por muchos años continuó la Cofradía en estos piadosos actos, hasta que en 1715 aparece haber cesado en ellos, pudiendo colegirse de aquí que sufrió su completa extinción; mas por el de 1750, y con motivo de la demolición de la Ermita de San Roque, fueron trasladadas las devotas Imágenes al Convento de Madres Concepcionistas de Sta. María (donde hoy existen) deduciéndose de las diligencias entonces practicadas para la colocacion  de ellas en el Altar y Capilla que poseía en el expresado Convento el Sr. Conde de la Alcudia, que estaba existente en dicha época en la Cofradía, sin duda resucitada en este intermedio por el no apagado celo de los individuos.
Varias han sido las vicisitudes que posteriormente han esperimentado: mas vencidas en los años anteriores las dificultades inmensas que se oponian á los justos deseos de sus Cofrades, y merced a la benévola acogida que hallaron en el Exmo. Prelado de esta Diócesis y en las demás superiores Autoridades, logró esta antigua Hermandad sacar en solemne Procesion las Sagradas Imágenes de su culto con el posible decoro y esplendor. El éxito sobrepujó á sus esperanzas; y ayudada como fue por los generosos esfuerzos y acendrada religiosidad de este vecindario, tuvo el placer inefable de ver coronadas sus tareas, sirviéndole de estímulo ensayo tan feliz para redoblar sus esfuerzos á fin de que en la próxima Semana Santa se renueves con mayor y mas digna pompa los públicos cultos, tributados en la pasada al Santo Cadáver de Ntro. Sr. y á Ntra. Sra. de la Soledad, en sus reverenciadas Efigies.
La Hermandad deseosa además de contribuir en cuanto le sea posible al lustre y brillantez de los solemnes actos que se preparan, comisionó á varios Sres. para tratar de remover cualesquiera obstáculos que entorpeciesen la salida del Paso del Santísimo Cristo del Descendimiento: allanados estos por el Señor Gefe Superior Político, Prioste, tiene la satisfacción de anunciarlo asi al público.         
  


* Anexo al anterior, publicado en el "Programa de Procesión del año 1862", que contienen los aportes históricos a partir del año 1842.

Obtuvo además el gran honor de contar como su Protectora y Hermana Mayor a S. M. la Reina nuestra 

Señora Doña Isabel II y S. M. el Rey su augusto es­poso, como también de Tenienta Hermana Ma­yor a la Serenísima Señora Infanta Doña María Luisa Fernanda.

En Cabildo general extraordinario que celebró la Real Cofradía el Domingo 26 de Setiembre de 1852, a propuesta de su Vice-prioste el Sr. D. Valeriano Hortal, Caballero de la Real y distinguida Orden española d e Carlos III, acordó por unanimidad la construcción de una magnífica y elegante Urna sepulcral de plata, para su venerado Señor: en virtud de este acuerdo la Junta de gobierno nombró una comisión de su seno que se encargase de recoger diseños de varios profesores de esta Academia de Bellas Artes, habiendo merecido la aprobación de toda la Junta el presentado por el profesor de adorno de la misma el finado D. Diego María del Valle.
En 19 de Mayo de 1853 se contrató su construcción con los artistas plateros D. Manuel Ramírez y D. Pedro Sardin, si bien desde 1° de Septiembre de 1836 quedó solo a cargo del primero (Sr. Ramírez) inclusa la dirección de toda la obra que tuvo desde su principio.

Las tristes circunstancias que atravesamos en el año de 1854 con la invasión del cólera y los crecidos gastos ocasionados por la procesión de 1856, hicieron que hasta esta segunda época no pudiera darse a la obra toda la actividad que la Real Cofradía deseara, pues no contaba con otros recursos que los que la misma tenía en sus ahorros y los donativos de algunos cofrades; así que desde entonces y muy particularmente en estos dos últimos años, es cuando la Real Cofradía le ha dado todo el impulso necesario para poderla presentar en la Semana Santa próxima.

El vehemente deseo que la misma ha demostrado por ver la Urna después de tanto tiempo de construcción, ha decidido manifestarla al público en la procesión del presente año, si bien faltándole algunos accesorios, suplidos lo mejor posible, y habiendo la Real Cofradía costeado con solo  sus recursos alhaja de tanta valía y con la magnificencia digna del objeto a que se dedica, hará nuevos esfuerzos para concluir del todo una obra que no solo hace honor a la corporación y al artista, sino a toda esta culta población.

Los cristales para la expresada Urna, por sus grandes dimensiones y forma especial, ofrecían grandes dificultades para su fabricación; pues que habiéndolos encargado la comisión a las fábricas má acreditadas del Reino, contestaron sus encargados no poderlos fabrica r, y aún algunos manifestaron duda ban el que en el extranjero se pudiesen hacer tal como se deseaban.

No obstante, todas estas dificultades las allanó la dirección de la fábrica La Ceres, estableci­da en la inmediata ciudad de El Puerto de Santa Ma­ría, habiéndolos construido a satisfacción de la Junta de gobierno.

El conato que siempre esta Cofradía ha tenido de celebrar con toda pompa la solemnidad reli­giosa el Viernes Santo, sacando en procesión sus ve­neradas Imágenes ha sido estimulado este año por la iniciativa feliz del Excmo. Ayuntamiento que auxilia con una cantidad de los fondos públicos estos actos, a fin de que correspondan al mayor decoro del culto y al buen nombre de esta Cofradía y de la ciudad de Cádiz.


LA PROCESIÓN Y CULTOS CELEBRADOS EN SANTO ENTIERRO EN LA SEMANA SANTA EN 1842.



Hasta un servidor ha llegado un muy especial ejemplar de dieciséis páginas, incluido en los archivos de la Biblioteca Nacional de España, impreso y encuadernado sobre las solemnes funciones religiosas que se oficiaron en la Semana Santa de 1842. Este, según se señala, era propiedad de la Hermandad del Santo Entierro de nuestra ciudad y fue editado por la Imprenta de la Revista Médica.
Quedan detallados en esta crónica, para mayor conocimiento y esplendor de la misma, algunos de estos pormenores. Asimismo se hará entrega de una copia para que rece en los archivos de nuestra Venerable y Antigua Hermandad.
Su primera página, contiene una referencia sobre los predicadores que llevarían a cabo el Setenario en la ciudad. Así se hacía especial acentuación sobre la tradicional indulgencia plenaria que se concedía por cuarenta días, siempre y cuando se estuviera poseído de verdadera devoción y se rezaran las tres correspondientes “Salves a la Virgen”.  
Una segunda parte recogía la reseña histórica de la misma Cofradía, que recogemos en la citada entrada. Llama la atención de sobremanera la disposición que llevaría el cortejo en la calle ese año. La descripción del mismo, nos traslada a un imaginario viaje a lo largo de los tiempos, una mirada a nuestra propia historia reflejada en el buen gusto y en los cuidados detalles.

Portada del librito, B.N.E.

Abrirá esta una escuadra de gastadores, y continuará el orden siguiente:


Un cuerpo de procesión: la Cruz de mano, insignias de las Cofradías convidadas, y el Estandarte de la Hermandad.
Un paso que representa NUESTRO DIVINO REDENTOR, en el acto de ser desprendido de la Cruz, y de recibir su Sagrado Cuerpo en sus brazos compuesto de Sres. Nazarenos con cirios: uno de estos tocará el clarín cubierto de gazas con banderolas pendientes su Amantísima Madre María Santísima. Dos Sres. convidados con varas de gobierno dirigirán esta parte de la procesión.
Seguirá el guion de la Hermandad acompañado de un cuerpo de Sres. Nazarenos, de los cuales uno tocará el clarín.      
El paso que representa el Monte Calvario, en cuyo centro se eleva la SANTA CRUZ: sobre sus brazos se apoyan dos escalas de descendimiento plateadas. Los Sres. segundo Mayordomo y primer celador llevando varas de gobierno, dirigirán esta parte de la procesión.
Un cuerpo de Sres. Nazarenos con cirios, uno de estos tocará el clarín. Ocuparán el centro varios de la misma vestidura llevando los atributos de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
La Cruz Parroquial con sus acólitos y ciriales: sacerdotes con sobrepellices y estolas negras, y un coro contando el Salmo.
El paso Sepulcral, con caídas de terciopelo bordadas de plata. Una peana construida con delicado gusto sostendrá la urna cerrada de cristales, que contiene el CUERPO DE NUESTRO SEÑOR. Esta se halla perfectamente adornada, y en su parte superior se eleva un grupo de ángeles de bella escultura. A los lados del paso marcharán cuatro individuos vestidos de Soldados Romanos, representando la guardia colocada en el Santo Sepulcro, para impedir fuese estraído el Sagrado Cadáver.
El palio de terciopelo negro guarnecido de plata, cuyas varas serán llevadas por Señores Sacerdotes con sobrepellices y estolas negras.
Una escolta será dirigida por los Sres. Hermano mayor y primer Mayordomo.
Un guion de terciopelo, con varios emblemas de plata, y en su centro un escudo también de plata con la efigie de NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD.
Seguirá el duelo, en que irán los Sres. convidados que gusten concurrir para solemnizar este acto piadoso.
En este trozo de la procesión irá el coro de Ángeles.
La Imagen de Nuestra Santísima Madre de la SOLEDAD colocada sobre una primorosa peana que descansa en las andas adornadas con caídas de terciopelo negro, con escudo bordado y galón de plata.
Esta venerada Efigie, cuyo rico y precioso manto de terciopelo fue renovado el año próximo pasado por la piadosa generosidad de las Señoras Hermanas y Devotas de esta Cofradía, está cubierta por un palio o dosel también de terciopelo y plata.
El Sr. Gefe Superior político, Prioste de la Hermandad, presidirá la procesión.
Cerrará esta una compañía de cada uno de los cuerpos de la guarnición y de la Milicia Nacional de esta plaza con armas a la funerala, tambores y bandas de música a la cabeza.”
Por último se menciona, que “tiene la satisfacción de que el dignísimo Prelado de esta Diócesis, asistirá en la procesión acompañado del Señor Dean, y Señor Arcedano, desde Santa María a la Iglesia Catedral”.
Bajo el nombre de Estación, aparecían las calles de su recorrido, las cuales citamos: Salida del Convento de RR.MM. Concepcionistas de Santa María al Campo, Calle San Juan de Dios, Plaza de Isabel II, Calle de la Pelota, Plaza de las Tablas a la Santa Iglesia Catedral, Cale Marrufo, Plaza de Santiago, Calle Compañía, Id. De Santiago, Id. De Bilbao, Calle de Candelaria, Calle de las Descalzas, Plaza del Palillero, Calle de la Novena, Calle Ancha, Id. Ancha, Plaza de la Constitución alrededor, Calle de Murguía, Plaza de Orta, Calle del Beaterio, Id. del Baluarte, Id. del General Riego, Plaza y calle de San Agustín, Calle de Guanteros, Id. Nueva, Plaza de Isabel II, Calle de San Juan  de Dios, Id. de Santa María a su Templo.

Foto extraida de la web "gentedecadiz.com".

Acaba este ejemplar, con una hermosa y sentidísima plegaria al Señor Yacente, obra de D. Fermín de la Puente Apecechea, con la cual acabamos esta breve pero seguro interesante reseña historicista.


AL SEPULCRO DEL SEÑOR
¡Consumado está ya! Los Cielos giman!
Volvió ya el árbol de la cruz el peso…
Muere el Sol, los cadáveres a animan
de tanto horror al impensado esceso.
¡No pidáis que las lágrimas repriman!
Sonó ya de la Madre el postrer beso;
Y la urna a aquel por quien la vida vive,
ensangrentado, exánime recibe.
¡Paso le dad, atribuladas gentes,
partidos de dolor los corazones!
Al polvo hundid las abatidas frentes
¡¡¡Pedid, si perdón hay, vuestros perdones!!!
Mas le tendrán las súplicas dolientes
sabedlo y esperad generaciones.
¡Ese Dios que miráis cadáver yerto,
por amor de los hombres está muerto!

martes, 29 de marzo de 2016

ANÉCDOTAS DE LA PROCESIÓN DEL NAZARENO.

Articulo con diversos apuntes publicado bajo el título Anécdotas de la Procesión del Nazareno en la revista que fuese oficial de la Junta Oficial de Cofradías de Penitencia "Estandarte" de marzo-abril de 1976. El autor del mismo es el Sr. D. Jesús Ramos Martín, gran devoto de sus titulares y que ocupase cargo de Mayordomo en la época de los años 50 y 60 del pasado siglo en la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores de la ciudad.

Foto extraida de la web oficial de dicha Cofradía, "nazarenodesantamaria.com",




ANÉCDOTAS DE LA PROCESIÓN DEL NAZARENO

A fines del siglo XVII los hermanos de esta Cofradía lucían ya capas largas; y acordaba la salida de la Procesión en el Cabildo General de febrero o marzo, había de darse cuenta a la del Stmo. Cristo de la Columna, por la fraternidad de ambas Cofradías.
Las ocho insignias de la Hermandad  eran en 1700 llevadas por los Escribanos de número, Hermanos Natos, que alteraban en la procesión para evitar el cansancio. Se consideraba esto como un gran honor y el reparto de ellas se hacía en el Cabildo con toda solemnidad.
En 1726 comunicó el Sr. Obispo a la Cofradía que no consentiría el uso de capirotes a los Hermanos y para dar ejemplo de que todos estén descubiertos, él iría en la procesión con una campanilla.
Dispuso también que los instrumentos de la Pasión los llevaran unos niños con túnicas moradas y de no encontrarse éstos, enviaría ocho Eclesiásticos con sobrepellices.
Para corresponder a estas diferencias, salió la Cofradía con MIL CIRIOS. Contribuyendo a este gasto los Escribanos, los Armenios y el representante de la Nación griega Don Juan Clat. A la salida de la procesión se tiraron cohetes.
A mediados del pasado siglo salía la procesión a las tres de la madrugada y los penitentes con las caras cubiertas. En 1864 estuvo la procesión en la calle once horas y media y figuraban en ella además de las Comisiones de las Cofradías de Santo Entierro, Columna y Descendimiento, una Delegación de S.M. la Reina.
El Jueves Santo de 1905, día 20 de abril, el itinerario que siguió la procesión del Nazareno y que salió a las cinco de la tarde de la Iglesia de Santa María, fue el siguiente: Campo de Sur, calle de San Juan de Dios, plaza de Isabel II, Alonso el Sabio a la Santa Iglesia Catedral donde hará estación. Salida de la Catedral, calle Prim, Topete, Guerra Jiménez, San Miguel, Duque de Tetuán, plaza de la Constitución (centro), Cánovas del Castillo, San José (izquierda), San Pedro, Sagasta, Cánovas del Castillo (izquierda), Valverde (derecha), José del Toro (izquierda), Rosario (derecha), plaza de Mendizábal, Sánchez Barcaiztegui, San Francisco (derecha), Duque de la Victoria, plaza de Isabel II, Sopranis, Botica, Cárcel, Santa María a si templo.
En la procesión figuraban los pasos del Titular con la Magdalena, y los de la Verónica, San Juan y la Santísima Virgen, como asimismo las insignias y sección de penitentes de la Cofradía de la Columna.
Y también, como nota curiosa, vamos a reseñar el itinerario que siguió la Cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora del Mayor Dolor que salió a las seis de la tarde de la Iglesia de San Agustín, el día 21 de abril de 1905. Viernes Santo: salida de San Agustín, San Francisco(derecha), Cristóbal Colon (derecha), Cobos (izquierda) a la Santa Iglesia Catedral para hacer allí estación. Salida de la Catedral, Alonso El Sabio, Plaza de Isabel II, Duque de la Victoria, Sánchez Barcaiztegui (izquierda), plaza de Mendizábal, Santo Cristo, plaza de Castelar, Montañés, Columela (derecha), José del Toro (izquierda), Valverde (izquierda), Aranda (derecha), Duque de Tetuán, San José (derecha), Cánovas del Castillo (derecha), Valverde (izquierda), Beato Diego de Cádiz, Doctor Zurita (derecha), Pedro Conde (derecha): Argantonio, Alcalá Galiano (derecha) y San Francisco (izquierda) a su templo. 

En el año a que nos venimos refiriendo (1905) uno de los periódicos que entonces se publicaban, entre las reseñas alusivas a la Semana Santa y más concretamente, al Jueves Santo, decía así:
“Sale hoy del Convento de Santa María la popular procesión del NAZARENO, el ídolo de aquel barrio y una de las imágenes que mayor adoración tiene en Cádiz.
Aquella severa figura del Nazareno, que no parece abrumada por el peso de la Cruz, sino por el oro y los bordados de sus vestiduras y las ricas coronas que soporta el sagrado madero de brillante concha, demuestran cumplidamente la piedad y el fervor que se le profesa: sin la procesión de hoy, la Semana Santa no tendría apenas resonancia en aquellos barios. – Allí la piedad y el culto, necesitan las manifestaciones externas y las explosiones de fervor no ofrecen allí el aspecto de la súplica silenciosa y callada. Por eso, cuando se ve aparecer la imagen del NAZARENO, entre la multitud se eleva respetuoso murmullo de admiración y la saeta domina de repente sobre todos los ecos y expresa los sentimientos íntimos, y parece que canta el poema de aquel Jesús al que tantas afrentas se le hicieron, y ese cantar se convierte en rezo, súplica y en plegaria”.
Podríamos repetir, en nuestros días, las mismas palabras pronunciadas en 1905.
JESÚS RAMOS MARTÍN  



Foto que acompañaba dicho artículo en la revista Estandarte.

lunes, 28 de marzo de 2016

EL AZULEJO CONMEMORATIVO DE LOS AFLIGIDOS.



Como curiosidad, reseñamos otro documento que se encontraba en el Archivo Histórico Municipal de nuestra ciudad. En esta ocasión, es la autorización del Sr. Obispo de esta Diócesis, D. Marcial López y Criado, y comienzo de las obras para la colocación del azulejo recordatorio en la efeméride de la fundación de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús de los Afligidos y María Santísima de los Desconsuelos, sita en el exterior de la Parroquia de San Lorenzo.

Ilmo. Sr. Alcalde Presidente del Excmo. Ayuntamiento de esta  Capital.
Don Manuel Fuentes Bermúdez, Cura Ecónomo de la Parroquia de San Lorenzo y Subprotector de la Venerable Cofradía de Penitencia de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos y María Santísima de los Desconsuelos, establecida en dicha Iglesia, con cédula personal que exhibe ,a V.S.I. con el respeto debido expone: Que autorizada por el Excmo. Sr. Obispo de la Diócesis la colocación en la fachada principal de esta Parroquia, de un retablo de azulejos representado para la colocación del mismo ocupar la vía públicas con una valla de madera de 3 metros de larga por un metro de ancha que al par que sirva de protección al andamiaje que ha de ser colocado al efecto evite molestias a los transeúntes.
SUPLICA a V.S.I. que, previos los trámites reglamentarios, tenga a bien conceder la licencia necesaria para ello y, a ser posible sin exacción de derechos dado el fin religioso de la obra.   
Es gracia que espera alcanzar de la reconocida bondad de V.S.I., cuya vida guarde Dios por muchos años.
Cádiz diez y nueve de Noviembre de mil novecientos veinte y seis
MANUEL FUENTES.

El Alcalde, como vemos en la siguiente imagen recogida en la documentación referente a dicha cofradía en el Archivo Municipal, no puso ningún inconveniente en tal cuestión, dando el pertinente permiso para acometer las obras.