De todos es consabida, la belleza y esplendor con la que se celebraban los cultos a nuestras imágenes en aquel último tercio del decimononio. Así quedan descritas en los medios de difusión, si me permiten el término de una forma exquisita, mezcla homogénea de romanticismo y devoción. Intentaban de la mejor forma trasladar al receptor al propio lugar de los acontecimientos, narrando con la mayor precisión lo que entre las paredes de aquellos templos se había vivido.
Un claro ejemplo, lo tenemos en aquella extraordinaria Novena en honor a Nuestra Señora de la Merced en el año de 1881. La magnificencia y la suntuosidad más extrema, se daba siempre cita en estos acontecimientos de tal manera que era obligado ver a la flor y nata de la ciudad en los mismos. Es más aún, algunos de los más notables músicos que afincaban en la ciudad, acudían a la invitación dejando patente su religiosidad más pía con la dedicatoria de alguna partitura realizada expresamente para el acto.
Este es el caso de Eduardo López Juarranz, por aquel tiempo músico mayor del Tercer Regimiento de Ingenieros y profesor de la extinta Academia de Santa Cecilia de Cádiz. Por desgracia, esta música regalo de la más inspirada devoción a la preciosa imagen gaditana desaparecida por desgracia en la quema del 1936, se encuentra hoy en paradero desconocido. Esperamos algún día contrastarla con la letrilla que sí a continuación recogemos extraída en la "Guía de Rosetty" del 1882 y en su pág. 175:
Un claro ejemplo, lo tenemos en aquella extraordinaria Novena en honor a Nuestra Señora de la Merced en el año de 1881. La magnificencia y la suntuosidad más extrema, se daba siempre cita en estos acontecimientos de tal manera que era obligado ver a la flor y nata de la ciudad en los mismos. Es más aún, algunos de los más notables músicos que afincaban en la ciudad, acudían a la invitación dejando patente su religiosidad más pía con la dedicatoria de alguna partitura realizada expresamente para el acto.
Este es el caso de Eduardo López Juarranz, por aquel tiempo músico mayor del Tercer Regimiento de Ingenieros y profesor de la extinta Academia de Santa Cecilia de Cádiz. Por desgracia, esta música regalo de la más inspirada devoción a la preciosa imagen gaditana desaparecida por desgracia en la quema del 1936, se encuentra hoy en paradero desconocido. Esperamos algún día contrastarla con la letrilla que sí a continuación recogemos extraída en la "Guía de Rosetty" del 1882 y en su pág. 175:
"La novena de Nuestra Señora de las Mercedes se ha celebrado
este año en la iglesia de su titulo con una novedad. Con la debida autorización
del bondadoso Prelado de la Diocesis, la Excma. Sra. Dª María Fernández Boada
de Castro se propuso tributar en cuanto de ella dependiese mayor culto a la
venerada Madre de Dios y de acuerdo con la Esclavitud, cantó todas las noches
después de la reserva dos piezas musicales en honor de la Santísima Virgen y en
algunas tres. El Ave Maria de Verdi
fue ejecutada dos veces: tres una bellísima plegaria original del inspirado
maestro gaditano Sr. Don Ventura Sánchez de Madrid: tres el Salve María del famoso Mercadante: una La Noche oscura del alma, versos de San
Juan de la Cruz traducidos al italiano y puestos en música por el caballero
Rosa, con el acompañamiento acreditado maestro D. Antonio Maqueda escrito
expresamente para dicha señora: dos un Ave
María escrito y dedicado a la Sra. de Castro por el maestro gaditano D.
Miguel Blanco, obra de gran delicadeza y gusto: dos una Salve, tambien escrita y dedicada a la misma señora con la
brillantez que sabe el maestro D. Eduardo Lopez Juarranz: una Ave María del mismo, una canción Stella Maris de Verdi, nunca oida en
Cádiz hasta ahora, y dos veces una canción A
Maria por Valenti. La última noche se cantó un duo Despedida a Nuestra Señora por la Sra. de Castro y el profesor
Eduardo Betinelli, letra escrita en castellano por el Excmo. Sr. Don Adolfo de
Castro para este día y música del popularísimo maestro Sr. López Juarranz.
La poesía que no se ha publicado, es como sigue:
A la voz de tus mercedes
Se conmueve el alma mía:
Con el canto de alegría
Suene el canto del amor.
Alábate, Virgen pura,
El mar en ondas serenas;
y al son de rotas cadenas
Trine el dulce ruiseñor.
Se conmueve el alma mía:
Con el canto de alegría
Suene el canto del amor.
Alábate, Virgen pura,
El mar en ondas serenas;
y al son de rotas cadenas
Trine el dulce ruiseñor.
Madre Hermosa de venturas,
Que el pecado redimes,
¿Por qué en mi frente no imprimes
El beso de salvación?
Morir amándote quiero,
Morir amándote ansío:
Mi corazón ya no es mío,
Que es tuyo mi corazón.
La dulzura de la música de estos sentidos y bellísimos versos y el modo con que fueron cantados, cautivaron la atención del numeroso concurso que llenaba todas las noches el templo.
La profesora distingida del Instituto de Santa Cecilia Srta. María Ugarte, acompaño todas las piezas al piano con aquella facilidad y buen gusto que tan acreditado tiene: solamente las de los maestros Sanchez de Madrid y Juarranz fueron acompañadas por sus autores y como todas las demás dedicadas a la Stra. De Castro escritas en los mismos días de la novena; habiendo demostrado esta solemnidad los grandes elementos musicales que hay en Cádiz…
La Esclavitud de la Santísima Virgen celebró el Domingo 25 la fiesta principal en honor de su titular y después del toque de oración de la tarde sacó procesionalmente su sagrada imagen, acompañada de numerosos fieles de ambos sexos con cirios y de un piquete del tercer regimiento de Ingenieros; recorriendo las inmediaciones del templo. (…)"
Que el pecado redimes,
¿Por qué en mi frente no imprimes
El beso de salvación?
Morir amándote quiero,
Morir amándote ansío:
Mi corazón ya no es mío,
Que es tuyo mi corazón.
La dulzura de la música de estos sentidos y bellísimos versos y el modo con que fueron cantados, cautivaron la atención del numeroso concurso que llenaba todas las noches el templo.
La profesora distingida del Instituto de Santa Cecilia Srta. María Ugarte, acompaño todas las piezas al piano con aquella facilidad y buen gusto que tan acreditado tiene: solamente las de los maestros Sanchez de Madrid y Juarranz fueron acompañadas por sus autores y como todas las demás dedicadas a la Stra. De Castro escritas en los mismos días de la novena; habiendo demostrado esta solemnidad los grandes elementos musicales que hay en Cádiz…
La Esclavitud de la Santísima Virgen celebró el Domingo 25 la fiesta principal en honor de su titular y después del toque de oración de la tarde sacó procesionalmente su sagrada imagen, acompañada de numerosos fieles de ambos sexos con cirios y de un piquete del tercer regimiento de Ingenieros; recorriendo las inmediaciones del templo. (…)"

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